Desde la calle
Dos veces el mismo río
A quienes han acompañado este viaje hacia la profundidad de los sentimientos, les ruego que no esperen a quedar sin sus afectos, para hacerles saber de la ternura que ellos despiertan en ustedes. Un día nuestros padres, hermanos, cónyuges, hijos y amigos del alma, se alejaran en busca de sus destinos, en ese momento, sería tremendo que te asalten los reproches por haberlos mirado pasar desde lejos, sin haberles transmitido la ternura que despertaban en ti, si no lo haces cuando aún estás a tiempo, te lamentarás luego que se hayan marchado y con amargura te reprocharas: “han pasado por mi existencia como un soplo, casi no los he visto pasar y ahora ya no es tiempo para demostrárselo”.
Dos veces el mismo río ha enmascarado detrás de los inocentes relatos la siempre repetida historia de los débiles y los poderosos; de los extremadamente tristes y sojuzgados, y los exultantes y dominantes. Encontrás en él la pobreza y la opulencia desmedida, el egoísmo y la solidaridad, el odio y el amor llevados incluso al paroxismo, el abandono y la sobreprotección.
Francisco, el Santo de Asís, nos dice: “de dos grandes amores surgieron dos grandes ciudades” del amor a sí mismo hasta el desprecio de Dios... La ciudad terrenal. “Del amor a Dios y al prójimo hasta el desprecio de sí mismo... La ciudad divina
Dos veces el mismo río te las muestra... ¡Tú decides en cuál vivir!
El reverso de las palabras
Festejo en avenida Tumulto
Si este libro es abierto, poemas y cuentos cortos verán la luz. El manojo de hojas puede convertirse en el Aleph, si se lo lee con la curiosidad con la que fue escrito, y entonces ser un pequeño punto desde el cual acceder al infinito, que está colmado de versiones de mundo, de perspectivas convivientes, de posibilidad al derecho y al revés. Ojalá este libro les resulte un infinito amigable.
Los colores del arcoiris
No me vengas con cuentos
¡Tres…, tres!…
Más de una vez, en plena peña folclórica, al terminar la segunda de un gato o chacarera, se suele pedir con ese grito, una tercera.
Pues aquí, no ha sido necesario el grito, por cuanto, José Antonio Jesús García, desde su inventiva para la narración, se nos hace presente con el tercer trabajo dentro del género. “Cuentos… pero no tanto”, primero, y “Un Sendero de cuentos” el año pasado, fueron los pilares para esta nueva entrega.
“No me Vengan con cuentos”, es una continuidad de su obra, y es, a la vez, una obra distinta. La temática se sucede sin buscarla, sin artilugios, y sin mezquindades. Brotan, relato a relato, toda clase de tramas que, como en los trabajos anteriores, nos atrapan, sin la demagogia, sin el golpe bajo, sin el facilismo de la inventiva.
Nuestro autor no hace más que sustentar su obra en la pasión de su sentir que, al leerlo, acaba siendo nuestra propia pasión.
Todos quienes tengamos la posibilidad de acceder a esta obra, tal como aconteció antes, nos habremos de deleitar con su contenido.
Relatos desde las sombras
“Relatos desde las sombras” surge como una manera de recrear mi vida en sus diferentes momentos. Retrotraerme al pasado, bucear en él y expresarlo en mi presente, contando alguna historia.
Muchos de los relatos tienen directa relación con mi vida personal. Los mismos intentan humildemente contar en prosa las experiencias pasadas, mis emociones, alegres o no tanto, pero sobre todo relatar aquello que hoy sigue presente en mí y elijo compartirlo con mis seres queridxs.
Otros de los relatos que he dado en denominar ficcionales surgen de la necesidad de crear y recrear la realidad. Jugar con algunos personajes, lugares, acciones que seguro tienen mucho de mí misma, pero que no sucedieron concretamente.
Escribir para mí es tejer ideas, es construir imágenes, tramas, es reconstruir recuerdos, plasmar deseos y hurgar en mi imaginación como fuente de mis fantasías.